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Terminamos un hackathon en 8 horas… se sintió vacío

Hace poco estuve en Bélgica, en el hackatón anual de la empresa. Esta vez tuvimos Claude ilimitado y, de 9 a 5, el producto quedó listo. Lo que el año pasado no llegábamos ni en una semana, ahora salió en horas, con calidad mejor. Y sin embargo, al terminar nos miramos con mi compañero y dijimos: ¿y ahora?

Qué cambió con la IA

El alcance explotó. Listamos requerimientos, investigamos un toque y dejamos que la IA empuje: componentes, integraciones, testeo básico y pulidos rápidos. El flujo fue casi mecánico: bajar los tickets, resolver, pasar al siguiente. Productivo, sí. ¿Satisfactorio? No tanto.

Hay una satisfacción intrínseca en “romperse” la cabeza, aprender algo difícil, pegarse contra la pared y destrabarlo. Esa parte, cuando la IA hace el 80% pesado, se diluye. No desaparece del todo, pero cambia de sabor.

Dos realidades para devs hoy

  • Indie hacker: el más beneficiado. Construís lo tuyo, sos dueño del producto y la satisfacción viene del impacto y el ingreso. La IA es palanca pura.
  • Dev en empresa: sos más productivo, pero en mi experiencia cobramos lo mismo (o menos, con el costo de IA dando vueltas). Y el desafío técnico se achica: importa menos el “fanático del código” y más el que patea tickets veloz con IA.

Dos fenotipos que vengo viendo

  • El que la usa porque si no, queda atrás: “si no uso IA, me comen los tiempos”.
  • El que arma su ecosistema de agentes: uno que hace code review, otro que limpia backlog, otro que agenda, otro que manda mails… todo automatizado.

Y les hice a ambos la misma pregunta: si toda la IA estuviera en un anillo en Mordor, ¿lo tirás o te lo quedás? Ese día, cansados pero sinceros, la mayoría me dijo: “lo tiro”. Extrañan esa épica de construir a pulmón.

¿Estamos ganando productividad o perdiendo algo más importante?

Para mí, ganamos velocidad y perdemos parte del oficio. No para dramatizar, pero sí para ser intencionales. Algunas cosas que me están sirviendo:

  • Ponerse límites a propósito: definir tramos sin IA para practicar fundamentos.
  • Reservar tiempo artesanal: una feature por sprint hecha “a mano”, para no oxidarse.
  • Elegir problemas con impacto cercano: que te importen de verdad; la motivación vuelve.
  • Hacer pairing humano + IA: usarla, pero explicando decisiones, no copiando ciegamente.
  • Medir algo más que tickets: calidad, deuda técnica, developer experience.
  • Negociar expectativas: si hay turbo de IA, invertir el excedente en testing, docs y diseño.

Mirá el episodio

Acá cuento la experiencia completa, qué cambió con herramientas como Claude y por qué, incluso siendo pro-IA, muchos elegirían “tirar el anillo”.

Cierre

No podemos frenar la ola, pero sí decidir cómo surfearla. Yo elijo adoptarla con criterio: que la IA acelere, pero que no me robe el disfrute de programar. ¿Vos qué harías con el anillo? Te leo en los comentarios. Abrazo.

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martín

Dev, maker y eterno aprendiz. Escribo sobre código, infraestructura, herramientas y lo que voy descubriendo en el camino.

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